Update & Upgrade
Por medio de la presente quiero manifestar mi deseo de narrar, con mi peculiar estilo literario, los sucesos más importantes que han sucedido, los acontecimientos que han acontencido, los ocurros que han ocurrido en mi vida en las últimas semanas. Como siempre, todos los hechos son ficticios y esto es nada más la puntita.
Tercera llamada, tercera llamada.... ¡Cooooomenzamos!
Como recordarán, hace unas semanas me fui de vacaciones después de trabajar un dÃa. Fue un laaargo viaje, en un momento explicaré por qué. Por si no les habÃa contado, estuve puebleando entre los lugares que están entre Xalapa y Veracruz. Los dÃas fueron muy buenos, a pesar del calor. Las noches tampoco fueron malas. Hubo ciertos eventos que aunque no fueron del todo agradables definitivamente fueron dignos de recordar e hicieron del viaje todo, menos aburrido.
La primera noche me dió mi apnea, como en otras ocasiones, por lo que le di un buen susto a la gente que estaba conmigo. La segunda noche fuimos invadidos por muchos insectos. Yo estaba dormido cuando sentà una mordida en los tamaños y que algo caminaba por mis piernas. Eran hormigas de aproximadamente 1.2 cm de largo. Suave y delicadamente comencé a aplastarlas con pellizquitos procurando que no se me pasara la mano y tratando de minimizar el dolor en mi venerable persona. De repente sentà que una de ellas se dirigÃa a una de mis cavidades en la que serÃa un poco difÃcil pellizcar. Entonces me levanté corriendo al baño, me quité todo lo que tenÃa encima y me metà a la regadera. Me enjaboné completamente y de esta manera se me cayeron todas las hormigas.
Salà del baño y sacudà mi cama. Maté todas las que pude y volvà a dormir. En el proceso, imaginaba que de mà en la mañana después del paso de las hormigas sólo quedarÃan los huesitos. Más tarde, otra de las personas que estaban en el cuarto se levantó como a eso de las 5:45 am y comenzó de dar de chanclazos en el piso y la pared. Yo desperté y antes de prender la luz le pregunté qué diablos estaba haciendo. Me dijo que estaba matando unos insectos que se habÃan metido. Yo aproveché el haberme levantado para tomar agua. En ese momento comenzó a llover. Los insectos que mi amigo estaba matando eran una especie de de hormigas aladas de 3 cm. Hacen mucho ruido cuando vuelan y de lejos (con mi grado de miopÃa) parecen escarabajos. Por suerte el cuarto en el que estábamos tenÃa mosquiteros en todas las ventanas. El dÃa anterior uno estaba roto y mi intuición me hizo manifestarlo, lo cuál hizo que los sangrones de mis amigos lo mandaran a arreglar.
Como mencioné, estaba lloviendo fuertemente. Más insectos comenzaron a meterse por algunas fisuras en las paredes, por encima y por debajo de la puerta. En unos momentos más, ambos estábamos dando chanclazos enfrente de la puerta mientras los demás despertaban. Llegó el momento que los insectos se metÃan tan rápido que ya éramos 3 personas dando chanclazos y no podÃamos contenerlos. Entonces agarramos playeras, toallas y todo lo que pudimos tratando de sellar la puerta. El ruido de los insectos golpeando la puerta era tan fuerte como la lluvia misma, excepto por los rayos. Cuándo por fin logramos contener la invasión, ya eran las 7:15. Lo peor estaba por comenzar. HabÃa cientos de cadáveres en el suelo y las hormigas comenzaban a entrar para llevárselos. De las mismas fisuras en las paredes comenzaron a salir por cientos. Esta vez los chanclazos no serÃan suficientes para contenerlas y tampoco podÃamos salir. Estábamos encerrados. No tenÃamos más opción que permanecer juntos esperando lo peor. Era como estar en una pelÃcula de terror. Yo me preguntaba dónde estaba la voluptuosa y lasciva rubia que terminarÃa desnuda antes de que el asesino la extrangulara.
Temiendo por nuestras vidas, agarramos lo que pudimos para defendernos. Las rociamos con desodorante, les dimos de toallazos, las aplastamos embarrándolas en el suelo, hubo también quien las maldecÃa, hasta que a las 9:00 am comenzaron a huir. Y esa es la escena donde nosotros nos abrazamos, caminamos en cámara lenta y con las grandes capitales del mundo destruidas, la humanidad celebra simultáneamente usando trajes tÃpicos.
El siguiente fin de semana vino de visita Jennifer. Lo cuál fue muy bueno, pues no la habÃa visto como en año y medio (poco menos, pero me gusta exagerar).
Pasó el debate y los sucesos referentes al cuñis precioso, la guerra sucia y todo lo demás. Mi voto quedó confirmado por completo para AMLO. Madrazo ya no existe y la única propuesta de FeCal es que no voten por AMLO.
Quiero aprovechar para mandar un saludo a todas aquellas personas que se unieron a la secta loca de su elección y les dieron toda su fe y recursos económicos ante la inminente destrucción de nuestro planeta. Tal como mencionan las profecÃas. Como verán, si resultó. fueron transportados otra dimensión y llegaron a un planeta que no sólo no se destruye, sino que hasta los polÃticos se ponen de acuerdo y firman un pacto de civilidad. Donde AMLO no es un peligro para México y hasta se reune con Carlos Slim y Juan Ramón de la Fuente para comer y platicar de baseball. Bueno, ya veremos en el próximo fin del mundo en 2012, o antes si hay más profecÃas.
Entrando un poco más en detalles, la experiencia espiritual que tuve esta vez gracias a mi apnea fue más intensa y relevante que la vez anterior. Recuerdo que estaba soñando que salÃa de un lugar oscuro a un lugar más claro. Como es tÃpico en mis sueños, habÃa una carretera desierta. Estaba anocheciendo o estaba amaneciendo, no estoy seguro, pero un lado del cielo estaba negro totalmente y se aclaraba poco a poco y del otro lado era de un color azul profundo. Sentà una especie de angustia y ansiedad y comencé a correr por la carretera. CorrÃa cada vez más rápido y más rápido hasta que sentà todo se disolvÃa, incluyéndome a mÃ, en el azul profundo y al final era todo lo que quedaba. La percepción de las cosas cambió drásticamente y la sensación no era de estar soñando, sino de estar viviéndolo. Es decir, me sentÃa totalmente lúcido y despierto y los recuerdos de esa experiencia son muy claros.
La sensación (si se puede llamar asÃ) en ese momento era muy extraña. No me sentÃa como teniendo un cuerpo, que claramente recuerdo que se habÃa disuelto en esa inmensidad azul. Es decir, en ese momento realmente no sabÃa qué era yo o si todavÃa era yo. No habÃa nada más que la inmensidad azul, de la cuál yo no era parte ni tampoco era todo. Tampoco era nada, pues estaba ahÃ. No sé como explicarlo, simplemente era uno con el todo azul.
En medio de todo, vi un punto blanco. Aunque también eso de 'ver' es relativo. Puesto que no tenÃa conciencia de tener ojos y tampoco se veÃa como vemos con los ojos. Es decir, no eran dos imágenes en 2D que interpretar en 3D y que dependen de la dirección en la que estemos viendo. Era realmente poder ver en todas direcciones al mismo tiempo y posiblemente en más de 3 dimensiones. No puedo explicarlo. El caso es que habÃa un punto blanco y traté de dirigirme hacia él. Tampoco puedo asegurar que me estaba moviendo o acercando. Solamente que habÃa un punto blanco en medio de todo y de alguna manera era todo lo que existÃa. Finalmente comenzó a hacerse más grande y tomar forma. Era una especie de flor, pero sin tallo, una vez más no sé cómo explicarlo, era algo que parecÃa una flor. A un lado de la flor habÃa una bolsa sin fondo, no como un tubo, sino realmente una bolsa sin fondo, de capacidad infinita. En ese contexto tenÃa sentido.
Observé la flor, me parecÃa realmente hermosa, era simétrica en todas direcciones y en extremo compleja. TenÃa millones de pétalos de todos los tamaños, algunos de los cuales estaban formados por otros pétalos que salÃan de todas direcciones. De alguna manera tomé (pues no tenÃa cuerpo) la flor y la metà en la bolsa. Al hacer eso percibà que habÃa cuatro flores más, ligeramente diferentes de la flor original. En ese momento comencé a escuchar. Era como un ruido en todas las frecuencias que poco a poco comenzó a tener sentido hasta convertirse en la canción 'Bajo el mar' de la sirenita. Entenderla fue algo gradual, como dije antes primero eran todo tipo de sonidos, después algunos cuantos, depués me di cuenta del ritmo, después que eran sonidos que se pueden, de alguna manera clasificar, entre ellos los que corresponden a la voz. Después el lenguaje comenzó a tener sentido y después de eso fue que me di cuenta que la canción la conocÃa y en el momento que recordé que la cantaba Sebastián el cangrejo apareció y en efecto la estaba cantando. La música parecÃa venir de las flores.
Por supuesto la canción original no es eterna, en el momento en el que se terminaba, Sebastián cantaba en el mismo ritmo cualquier palabra que pudiera acomodar en la rima. Cosas sin sentido. Me dirigà a la siguiente flor y la metà en la bolsa, nuevamente aparecieron más flores. Seguà a la siguiente y la metÃ. Ahora, además de ser más, parecÃan reordenarse. Seguà con la siguiente y parecÃa que además giraban, pero en todas direcciones. Cada vez que metÃa una flor, las demás además de girar y reordenarse cambiaban ligeramente. Seguà metiendo las flores en la bolsa como sie esa fuera la razón por la cual yo existÃa.
Un tiempo indeterminado después (un rato, o unos años, no sé). Tuve mi primer pensamiento. Realmente palabras sin sentido, pero que gramaticalmente parecÃa estar bien. Sebastián cantó lo mismo que yo habÃa pensado, pero siguiendo la rima de Bajo el mar. Comencé a generar más pensamientos que Sebastián inmediatamente después cantaba. Me pregunté si podrÃa hacer que dejara de cantar y dejé de pensar. Pero sebastián seguÃa cantando y dijo algo como que para poder hablar necesitaba estar conciente de que tenÃa voz. Entonces me convertà en una voz, además de poder pensar, podÃa decidir cuáles pensamientos expresar con la voz.
Le pregunté si podÃa cantar otra cosa. No hizo más que repetir la frase en rima y asà con cada pregunta que formulaba. Me pregunté si podrÃa hacer que respondiera, lo cuál es cantó y yo canté lo mismo que él habÃa cantado. Entonces él cantó que esa era la clave para que respondiera, que tenÃa que cantar cualquiera de mis cuestionamientos
Por fin podÃamos tener una conversación. El único requisito era que yo pudiera cantar mis frases. A veces hacÃa trampa cuando no se me ocurrÃa alguna rima, simplemente pensaba algo, él lo repetÃa en la canción y entonces yo lo cantaba. Sebastián contestaba todas mis preguntas. No todo me parecÃa sabidurÃa, pero al menos tenÃa respuestas para todas mis preguntas. A veces se me acababa el tema de conversación y él comenzaba a cantar cosas absurdas, que sólo tenÃan sentido en ese contexto. A lo cual yo me reÃa. TenÃa la certeza (no era algo que supiera o pudiera percibir) de que cada vez que me reÃa se creaba algo.
Entonces pensé si realmente estaba bajo el mar, lo cuál parecÃa tener sentido, pues todo era azul. Por otra parte, no parecÃa haber un fondo o una superficie, simplemente era inmenso en todas direcciones. Tampoco parecÃa haber arriba o abajo. En cualquier dirección todo tenÃa sentido. Como pensaba que estaba bajo el mar, ahora me desplazaba nadando. Es decir, yo era en ese momento un par de brazos que no parecÃan tener un origen y que estaban en todas direcciones, con los cuales nadaba para desplazarme y tomar la siguiente flor con las manos y meterla en la bolsa.
Sebastián y la bolsa parecÃan estar a la misma distancia de mà en todo momento. No parecÃa como que yo me desplazara con Sebas y la bolsa siguiéndome ni que nosotros estuviéramos quietos y que fuera todo el fondo el que se moviera. Realmente no sé cómo explicarlo.
Después me di cuenta de que cada vez que metÃa una flor a la bolsa, la manera en que se reordenaban y los pequeños cambios que sufrÃa cada flor seguÃan las mismas reglas. Es decir, que todo el enorme conjunto de flores tenÃan la misma estructura que cada una de las flores. Todo era un gran fractal. Por otra parte, tal parecÃa que los cambios en las flores y la reordenación fueran la reacción de mi acción de meterlas en la bolsa. Por otra parte, mi acción de meter las flores, tampoco era algo que yo decidiera, sino más bien era mi reacción a los cambios de las flores. A cada cambio, yo me dirigÃa a la que me parecÃa más hermosa y esa la metÃa en la bolsa. Es decir, era la reacción que producÃan en mà los cambios en las flores. No me quedaba claro, y en realidad no tenÃa sentido tratar de entender, en qué momento habÃa comenzado todo ello.
Asà seguà por un tiempo indeterminado haciendo preguntas, metiendo flores, creando cosas con mi risa y filosofando con Sebastián hasta que me di cuenta que el tiempo tampoco tenÃa sentido ahÃ. La bolsa era algo que conectaba todo ese universo consigo mismo. Cada vez que metÃa una flor a la bolsa, en realidad la estaba poniendo en otro lugar y tiempo dentro de ese mismo universo. Es decir, todo lo que estaba fuera de la bolsa, también estaba dentro de la bolsa y unido por la bolsa. Y es por eso que cada vez que metÃa una parecÃan aumentar y disminuir. El espacio tampoco tenÃa sentido, pues cada una de las pequeñas flores también era un reflejo del universo entero. O tal vez era el mismo universo entero.
Continué con mi misión de meter en la bolsa la flor más hermosa en cada iteración. Además de parecerme maravillosamente complejo e infinito, tenÃa una sensación de paz indescriptible, la seguridad de que todo el universo tenÃa sentido y estaba a mi alcance. No habÃa la posibilidad de sentirme cansado o aburrido, ni ningún tipo de sufrimiento. Era mi paraiso personal donde habitaba con el cangrejo de la sirenita.
Entonces a lo lejos (por decirlo de alguna manera), en la inmensidad azul habÃa una especie de mancha anaranjada. Después una amarilla y una verde. Esas manchas no tenÃan sentido dentro de las reglas de mi universo, eran como una invasión, siendo un poco más trágicos, señales del fin del mundo. Todo se disolvió de nuevo esta vez en una mancha multicolor.
Los colores se movÃan y se mezclaban en un caos total, después algunas manchas comenzaron a tener forma y de nuevo comencé a encontrarles sentido. Una vez más todo se comenzaba a crear de nuevo en una manera diferente. A la vez, todo era lo mismo y simplemente lo estaba interpretando en un orden diferente. Comencé a distinguir formas del fondo y tener conciencia de dónde comenzaba y terminaba cada cosa. Me di cuenta de que habÃa unos seres, que estaban vivos, después de que eran seres humanos, un pequeño grupo rodeando a uno en el centro. Entendà que el de en medio era yo y que los que me rodeaban eran mis amigos. En ese momento el tiempo era como en el otro universo y podÃa ir hacia adelante y hacia atrás. Recordé (o revivÃ) algunos eventos importantes de mi vida y otros los pasé sin tener memoria muy clara de ellos. Pude ver claramente en qué punto se originaron los actos de cuyas consecuencias en este momento sufro o disfruto. También algunos sucesos que definieron mi persona de manera significativa aunque parezca que no tienen ninguna relación conmigo.
Una vez más me estaba integrando con todo. Tomando mayor conciencia de mi existencia como ser humano, sin embargo, mientras más dentro de mi cuerpo estaba, las cosas parecÃan tener menos sentido y parecer menos reales que cuando no tenÃa cuerpo. Es extraño, como si en lugar de despertar me estuviera durmiendo. Mientras eso sucedÃa, me negaba a creer que aquel cuerpo y todo lo que siente, piensa y percibe, soy yo. Me parecÃa un ser diferente, como una mascota. Como un caballo del cuál la voz que recogÃa flores es el jinete. Una vez más, no sé cómo explicarlo. Al mismo tiempo, el cuerpo y la voz eran uno. Ninguno tenÃa sentido ni podÃa ser sin el otro. Eran uno, pero no eran lo mismo.
En ese instante en que vi mi cuerpo como algo diferente a mà tuve muchos pensamientos. Me di cuenta también de que si mi cuerpo es una mascota, he sido un mal amo. Es decir, fisiológicamente no hay ninguna diferencia entre mi cuerpo y cualquier otro animal. Quiero recalcar esa palaba: ANIMAL. Todos los animales son diferentes, pero por otra parte, si no hay algo que diferencÃe por ejemplo un gato de una ballena de manera que a ambos llamamos 'animales', tampoco hay ninguna diferencia para que no nos llamemos a nosotros mismos animales. Eso de que nosotros pensamos y los animales son puro instinto es también un mito. Hablando por mà y por los seres humanos que puedo observar, puedo afirmar que la mayorÃa de nuestras acciones las hacemos por puro instinto y sólo una pequeña parte las pensamos. Cuando nos da hambre comemos, cuando nos da sueño dormimos, cuando nos dan ganas vamos al baño, cuando nos duele algo nos quejamos, cuando nos cansamos descansamos, cuando estamos felices sonreimos. Los animales obviamente no hacen esas cosas, pero también viven muchas de esas situaciones y tienen reacciones equivalentes para cada una. Solamente pensamos cuando hay de por medio un castigo o una recompensa, es decir cosas como qué estudiar, cómo conseguir dinero, a qué hora levantarme mañana para llegar temprano a algún lugar, el placer de entender cómo funciona algo. Vamos, no tomamos en cuenta todos los argumentos disponibles ni verificamos con las reglas de la lógica que nuestra posible decisión no caiga en falacias o contradicciones para cada elección que tomamos. Tampoco creo que sea el lenguaje y nuestra organización social sea lo que nos distingue de los animales. Aunque las nuestras son considerablemente más complejas (excepto por los delfines), todos los animales tienen formas básicas de comunicación y organización social que en sus aspectos más básicos compartimos. Tampoco creo que los animales estén completamente incapacitados para aprender, tomar decisiones y de alguna manera entender las consecuencias de sus actos.
Tal vez algo que nosotros sà tenemos que no tienen nuestros demás hermanos vertebrados es la palabra 'No'. Es decir, cuando los demás animales tienen un conflicto, generalmente los argumentos que toman son el tamaño de los colmillos, de los cuernos, de la melena, el color del pelo, la edad. Si eso no funciona, el siguiente argumento es la fuerza fÃsica y es asà como se decide quién tiene la razón. Los seres humanos podemos decir: no quiero, no puedo, no sé, no es asÃ, etc. y de esta manera ahorrarnos arreglar el conflicto de las maneras antes mencionadas. Los humanos también usamos nuestras jerarquÃas, nuestra fuerza fÃsica o el dinero como argumentos para decidir quien tiene la razón. PodrÃa decir que la palabra 'No' es un sÃmbolo que representa, y nos ahorra, todo ese conflicto que nos puede llevar a la barbarie. Creo que es asà como nos la enseñan de pequeños. Los perros la aprenden a periodicazos.
Volviendo al tema, creo he sido un mal amo para mi cuerpo. Antes lo veÃa como un vehÃculo. Es decir, como si mi persona fueran mis pensamientos y mi cuerpo fuera el instrumento para interactuar con el mundo fÃsico. No me habÃa importado hacerlo trabajar a marchas forzadas, privarlo de comida, meterle cafeÃna para mejorar el desempeño fÃsico y mental, etc. Para mà habÃan cosas más importantes qué hacer que las cosas que mi cuerpo me pedÃa, que yo a veces interpretaba como búsqueda irracional de placer. Es decir, de salir a dar un paseo, preferÃa leer un capÃtulo de un libro, en lugar de dormir, preferÃa seguir programando o jugando un videojuego, en lugar de tomarme 45 minutos para una comida completa me tomaba 10 para comida chatarra y un largo etcétera. De alguna manera siempre buscaba una actividad que consideraba más importante intelectualmente o un placer más "noble" de lo que me pedÃa mi cuerpo.
Entendà que esa no es la manera en la que tratarÃa a mi perro. Cuando tenemos una mascota a nuestro cuidado, siempre procuramos su salud, sacarla a pasear, que coma sano, que descanse, que se divierta, que sea feliz, conseguirle una pareja linda, etc. No veo por qué esa situación deba ser diferente con mi propio cuerpo. Realmente ya no entiendo muchas maneras de sacrificio. Por ejemplo, en un contexto cristiano parece lógico por ejemplo abstenerse de comer un dÃa, a manera de ayuno, como ofrenda al señor. En el caso de los sacerdotes, abstenerse de sexo. En casos más extremos alguna manera de flagelación. Todo eso tiene sentido dentro de su contexto. Sin embargo, yo no entenderÃa de alguna manera que como ofrenda al señor un dÃa no le demos de comer al perro, o tomar un látigo y decir "¡Castigo a mi perro!" y ¡sopas! Creo que es el mismo respeto que debemos tener por nuestro cuerpo que por otros seres diferentes, humanos o no.
Tampoco digo que nos desenfrenemos y le demos a nuestro cuerpo todo lo que pida sin ningún orden. Es decir, comer todo lo que se nos antoje, ponerle a todo lo que se mueva, evadir responsabilidades porque queremos descansar. Hay que recordar que todos nuestros actos tienen consecuencias. Como conclusión puedo decir que aunque mi cuerpo sea algo pasajero, es un ser completo en sà mismo, que no necesariamente me necesita para ser, con quien a la vez soy uno. Es un ser bajo mi responsabilidad con el que vivo, al cual debo respeto y cuidado, justamente como él aloja responsablemente a lo que sea la parte de mi ser que no es parte de mi cuerpo, cualquier cosa que ella sea.

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