Hoy tengo para ustedes otra historia real. Esta vez me sucedió a mí, el viernes pasado. Pero esta historia no se trata del viernes. Tiene sus orígenes tiempo atrás, mucho tiempo atrás. Todo se remonta a 1994, cuando yo era joven e inocente. Tenía 12 tiernos años. La vida era simple y sencilla. Sin complicaciones, casi todo era bueno.
Desde la primaria siempre tuve problemas para hacer las tareas. En la primaria (al menos en la que yo iba) las tareas son de lo más aburrido. Planas de tu nombre, montones de sumas, copiar las tablas de multiplicar, transcribir tal capítulo del libro, hacer un escrito utilizando letras recortadas del periódico (y luego se preguntan por qué hay extorsionadores), hacer maquetas de tu escuela (los salones eran cajas de zapatos que les recortabas la puerta y las ventanas, las escaleras eran palitos planos insertados en ranuras entre dos cajas de zapatos), el dictado (lo mismo que cuando te dejan transcribir el libro, con la diferencia que la maestra te dicta y después asume que te enseñó algo), y demás tortu←←←←←linduras del sistema educativo mexicano. Desde ese entonces a las 2 am no podía terminar la tarea y mi mamá me obligaba.A veces mi papá tenía piedad de mí y me dejaba ir a dormir y él acababa mi tarea. Es por eso que desde muy temprana edad comencé a desvelarme y tomar café. Es por eso que iba a la escuela en la tarde.
Como pasaba las mañanas en mi casa la tele no era la mejor compañía. A esas horas pasaban en el 5 caricaturas para 4 años o menos, los programas de telesecundaria eran una mejor opción, pero a veces me aburrían. Faltaban todavía dos años para tener cable. Así que las mañanas las pasaba con mi hermano en el nintendo. A veces, cuando mi mamá iba de compras (a un centro comercial cercano), nos dejaba en un local de videojuegos (Moy) mientras ella compraba. Ese centro comercial es ahora la meca de los "Arcades". Ahí jugaba Killer Instinct usando siempre a Glacius. KI era el juego con la tecnología más avanzada y los gráficos más impresionantes de su tiempo. Estaba convencido de que DEBÍA TENER el Nintendo Ultra 64 cuando saliera. Cuando Moy quebró pusieron, creo que otro arcade pero más chafa, un restaurant, un videoclub, una tienda de importaciones y ahora es el blockbuster al que voy cada semana (bueno,de todo eso sólo puedo asegurar que hubo un Moy y un blockbuster).
Después de meses de intenso bombardeo publicitario para el cuál yo era el target market. Convencí a mi mamá de que me sacara una cuenta Mic de Banamex (el banco estaba enfrente del Moy). Ahí fue donde comenzó mi relación con Banamex. Mi hermano también quiso una, por el simple hecho de que yo tenía una. Él nunca la usó. Cuando cumplió 15 no la renovó y a la fecha no tiene tarjeta de débito.
De todo eso tengo muy buenos recuerdos. Cada vez que iba a depositar me regalaban algo (un globo, una paleta, un estuche para mis lentes). Los domingos, retirábamos en el cajero (50 pesos de ese entonces) para gastarlos en Moy. Los demás días usábamos efectivo (10 pesos, máximo). Yo siempre quería pagar con mi tarjeta en cada lugar al que iba. Como se imaginarán, en la cafetería de la escuela, ni en la tienda de la esquina la aceptaban.
Después de otro bombardeo de mercadotecnia, decidí que quería la Nerf Maxforce Eagle Eye. Después de ahorrar unos meses, esa fue mi primera compra con la tarjeta. Claro que mi mamá debía autorizarla y firmar el voucher de la tienda. Esa fue una decepción, ya que no es la misma sensación de poder que quería experimentar por primera vez cuando es mi mamá quien tiene que firmar el voucher. La eagle eye la anunciaban como "mira de águila". Decían en el comercial que era la única que tenía integrado un laser. En el comercial sacaba un rayo rojo tipo las batallas en star wars. Yo sabía que no era real. Esperaba el puntito rojo antes de la ráfaga de disparos como en las películas de Robocop. La caja también decía "laser". Lo que más me emocionaba era la posibilidad de obtenener un laser por $70 pesos (USD $20 de ese entonces), la pistola en sí no me importaba. En ese tiempo los lasers sólo existían en los CD players. Tanto los CD players como los teléfonos celulares eran exclusivos de los yuppies.
Fue una gran decepción cuando abrí la caja. Lo que traía no era un laser. Era un foco con un lente rojo. En efecto, proyectaba un punto rojo. Pero definitivamente no era un laser. A dos metros era un punto rojo de 1 cm de diametro. A siete metros era un círculo de 40 cm tan tenue que sólo se veía en completa oscuridad. Me sentí engañado, traicionado. Ese sentimiento de "gasté USD$20 en esto?". Ese sentimiento de país del tercer mundo que acaba de gastar 1/3 de su GDP en la tecnología de la fusión fría (la versión de la cubeta de agua). El sentimiento de cuando te cae un virus justo una semana después de que compraste la última versión de Windows (la primera vez, después ya no te asombra). El sentimiento de la novia que llega virgen al matrimonio, sus amigas llevan meses contándole cómo es, y en su noche de bodas el show sólo dura tres minutos. El sentimiendo de la segunda vez, cuando ya no es (y nunca volverá a ser) lo mismo. El sentimiento de la madre que añora tener un nieto y descubre que su único hijo es gay. El sentimiento del paisano que es deportado. El sentimiento del marine gringo que lleva un año en Irak. El sentimiento de cuando estás con la tipa más sexy que has visto y algo anda mal y tienes que decir "Te juro que esto nunca me había pasado".
Sentía deseos de venganza. Lo único que pude hacer fue ensamblar la pistola, ponerle los dardos y disparar. El hecho de que fueran dardos de Nerf que no tiran ni un florero aumentaba mi frustración. En ese entonces no sabía que se podía demandar por publicidad engañosa. No sabía qué hacer. Sabía que todos eran culpables. La tele (chabelo, televisa) por pasar los comerciales, Hasbro por no indicar en ninguna parte que el laser no era de verdad, La tienda por venderlos siendo un engaño. El banco por... no sé, pero pagué con su tarjeta, también son culpables. Tenía a quién culpar, pero no sabía qué hacer. Esa experiencia me marcó de por vida. Tenía que vengarme del sistema, o al menos buscar la forma de advertir a otros para que no caigan en mis errores.
La Eagle Eye era una porquería en muchos niveles. La H&K MP7 es un juguete de verdad. Ambas están hechas de polímeros y disparan "a gas". Miden y pesan casi lo mismo (La MP7 es ligeramente más larga y pesada). La MP7 tiene un laser de verdad (un laser pointer de los que ahora cuestan 3 pesos, es todo lo que pedía en la Eagle Eye). La Eagle Eye dispara a 33 rpm y alcanza unos 10 m. La MP7 dispara a 950 rpm y alcanza 200 m. La Eagle Eye usa dardos Nerf y se puede mejorar para usar Stefans. La MP7 es tan versatil que usa balas que penetran blindajes, pero se le puede adaptar un lanzagranadas o hasta paintballs para llevarla al Gotcha. Si alguien me quiere retar a un duelo, escojo la MP7. Por supuesto, estamos hablando de Half Life.
Reflexionando entendí qué es un sistema y que un sistema es más que la suma de sus partes. Eso hacía más complicada mi tarea. Cómo castigar al sistema entero sin castigar "de más" a cada una de sus partes, cuando tal vez ninguna fuera culpable. Eso hacía más difícil mi tarea. Pero no era tiempo para complicarse. Decidí dejarlo para después. Por lo menos para cuando llegara a la pubertad.
Al cumplir 15 se vence el contrato de la Mic y automáticamente te la cambian por una cuenta Básica. Con los mismos beneficios y la diferencia de que ya puedes pagar sin que lo autoricen tus padres. Eso fue en 1997.
En 2001, me cayó como bomba la noticia de que Citigroup había comprado Banamex, el banco mejor librado del Fobaproa (aunque tampoco son blancas palomitas). Desde entonces procuro estar mejor informado y preparado en ese tipo de noticias.
Para 2003, después de dos años y medio en el tec, la tarjeta de débito era parte escencial de mi vida. Con ella pagaba la luz, el teléfono, mi comida, mi despensa, el servidor,etc. Había un problema. Tenía muchos años y no era mastercard. Un día que tuve una emergencia en un viernes por la tarde, necesitaba pagar por internet y con la Klic card (tarjeta virtual para pagos en línea) siempre tuve problemas de que no la aceptaban, o en algún momento la dejaban de aceptar. Ese viernes era uno de esos momentos y yo tenía una verdadera emergencia. Fui a la sucursal de Banamex de Fortín y expliqué mi problema (necesito una Mastercard de verdad, no la klic card, la necesito ahorita y que funcione hoy). Me dijeron que la Básica era el producto ideal para mí (para ese entonces ya era Mastercard, pero la mía no). Les expliqué que ya tenía una Básica y me dijeron que no podía sacar otra. Pensé en HSBC, porque a varios clientes de hosting se les hace más fácil pagar por HSBC. Ahí me ofrecieron la cuenta 1800, pero había tres problemas. Primero, para abrirla necesitaba $1800 y sólo tenía $1650. Segundo, Funcionaría hasta el Lunes. Tercero, VISA. Regresé a Banamex, les dije que necesitaba una solución urgentemente y me ofrecieron la Invermático. La diferencia es que se necesita un mayor saldo promedio para la Invermático que para la Básica. Los amaba, por sacarme de apuros. Los odiaba, por el Fobaproa y venderse a Citygroup.
2005. Dos años habían pasado de pagar casi $300 pesos de comisiones mensuales por ambas tarjetas (teniendo una mastercard, hay lugares más interesantes para tener el dinero que un banco, se convirtieron en cuentas de paso). Un sábado de Julio, necesitaba que me transfirieran dinero a través de una transferencia interbancaria. Una vez más necesitaba una cuenta nueva con CLABE. Acudí a Banamex, pero estaba cerrado. Encontré abierto un Banorte y me dieron exactamente el producto que necesitaba. Que funcionaba el mismo día. El único problema: Visa Electron.
Fui a Banamex el lunes siguiente para preguntar si tenían algo mejor de lo que me habían dado en banorte. Tenían algo más o menos igual, pero 5 pesos +IVA más caro. Había algo que no me permitía rechazar la oferta de Banamex. Un logotipo: Mastercard.
Demasiadas tarjetas, más de lo que podía pagar. La opción era cancelar las viejas tarjetas de débito. Eso justificó un viaje a Fortín. Cancelarlas no fue fácil. Fui un día y me dijeron que sólo se podían cancelar en los dos días hábiles siguientes a la fecha de corte. Les dije que si iba ese día, me iban a cobrar las comisiones que ya no quería pagar. Me dijeron que no, que las comisiones se cobraban al tercer día hábil después de la fecha de corte. Decidí confiar en ellos e ir al día siguiente de la fecha de corte. Fux0rz...
En la fecha de corte moví lo que había en las tarjetas a mi nueva cuenta. Una condición para cancelar es que estén en $0. Al día siguiente en la mañana, las tarjetas seguían en $0. Llegué a las 11 al banco y me atendieron hasta las 12:30 (El lado bonito de Servicios al Cliente). Para comenzar la tipa era un pan de dulce. Yo llegué: "Buenas tardes, vengo a cancelar mis tarjetas de débito". La tipa: "Venga en los dos días hábiles siguientes a la fecha de corte". Yo:"La fecha de corte fue ayer". Ella: "Contratos, Identificación, Tarjetas y cartas explicando los motivos de la cancelación.." Yo sacando todo el paquete de mi mochila: "Contratos, Identificación, Tarjetas y Cartas explicando los motivos de la cancelación". Ella, regresándome el paquete: "Contratos, Identificación, Tarjetas y Cartas explicando los motivos de la cancelación..." Yo, tomando los folders (los originales, con la foto de la tarjeta en la portada) de los contratos: "Contratos", tomando mi pasaporte y mostrándole donde viene mi foto: "Identificación". Ella, interrumpiendo: "Deme los contratos". Yo, tomando un folder: "Contraaaaatooo". Ella, levantando la voz "Qué me dé los contratos... los folders son suyos". -- Ya saben, para abrir un folder y sacar una hoja se necesita una llave cuya ubicación sólo la conoce Eric Schmidt, quien carga las coordenadas de GPS en una smart card con encriptación de 64-bit guardada en un portafolios de acero esposado a su muñeca derecha. --Saqué los contratos de los folders, los puse a un lado y le volví a dar todo el paquete.
Cancelé mi primera tarjeta sin problemas. Pero para la segunda el saldo era de -$75. Le expliqué a la tipa que no quería pagar esa cantidad, que se trataba de la comisión del saldo mínimo y que había ido desde el mes pasado para que no me la cobraran, que me habían dicho que ese día no la cobrarían. Además la cuenta estaba en $0 por instrucciones del banco (nunca tuve el saldo mínimo, es cierto, pero en ese momento estaba en $0 por instrucciones del banco). Me dijo de la manera más sangrona que pudo que no se podía hacer nada más que pagar. Que también podía esperar 6 meses y la cuenta se cancelaría automáticamente. Le pregunté que si de esa manera no pagaría nada y me contestó que no, que iba a pagar las comisiones de cada uno de los 6 meses. Le dije, "ok, muchas gracias" y me retiré.
Recordé que también se podían cancelar por teléfono, así que fui al teléfono de la sucursal y pregunté. Le expliqué al operador mi situación y me dijo que si estaba en la sucursal, el gerente podía autorizar el ajuste que necesitaba. Fui a hablar con el gerente, le expliqué mi situación y me dijo que no había problema. Fue a hablar con la tipa (al parecer, sólo ella se encargaba de eso). Ella se veía todavía más alterada. El gerente regresó y me dijo que no se podía hacer, que el sistema no se lo permitía (la excusa más estúpida). Le dije que Ok, que iba a pagar, pero me iba a quejar. Pagué los 75 pesos y regresé con la tipa. Mientras no me atendía comencé a llenar un formato de queja de Profeco. Le dije que ya había pagado y le volví a dar el contrato (sin folder, ID, Tarjeta y Carta). Ella: "Asunto?" Yo: "Cancelación de la cuenta". Ella: "Ya está en ceros" Yo: ignoré su pregunta y miré hacia otro lado. Segundos después, ella: "Faltan 8 centavos". --Así es, no eran $75 pesos, sino $75.08 y la tipa no me dijo nada de los 8 venerables centavos. Alguien explíqueme cómo rayos se pueden pagar 8 centavos en efectivo. --Apoyé mi brazo sobre la mesa y rendido dejé caer mi frente sobre la palma de mi mano. Cerré los ojos tratando de contener la risa o el llanto. Mientras tanto pensaba: "WTF!! Pinche Pendeja Mamona. Cómprate un vibrador y GO, FUCK YOURSELF!!!" Llegó el gerente de sucursal, la miró pidiendo una explicación y la tipa dijo: "Le faltan 8 centavos". Él le dijo: "Tómate el día libre". La tipa se indignó, aventó el mouse (ligeramente, sobre la mesa) y se fue.
En segundos llegó otra ejecutiva, this time, a nice one. Sonriente y carismática. En 3 segundos hizo el ajuste de 8 centavos que necesitaba (tal vez, estando ella desde el principio, habría hecho también el de 75 pesos). En dos minutos, todo el trámite estaba hecho (el cuello de botella fue la impresora de matriz de puntos). Todavía me dió los datos que me faltaban en mi queja (dirección y teléfono de Grupo Financiero Banamex). Esa visita al banco también tuvo algo bueno, pero de eso platicaré después.
Llegué a Profeco 1:40 (Av juarez y 13 sur, reciben quejas hasta la 1). Como se imaginarán, voy seguido (recuerdan la parte de destruir el sistema o al menos evitar que otros comentan mis errores?). El policía cuando me vió me preguntó: "y ahora quién". Yo: "Banamex". El poli, "Uy,no, joven. Eso no es aquí, pregúntele a la licenciada para que le informe". La Lic: "Los abogados ya se fueron, llegaste tarde" Yo:"Pues nada más vine a preguntar, me dice el poli que para Banamex no es aquí". La Lic: "NoooOOOOoooo, servicios financieeeros.." Yo: "Cierto! Condusef... Gracias!!" La Lic: "Ya ves. Qué bueno que viniste. Imagínate si vienes hasta el lunes, tendrías que dar dos vueltas". Salí de ahí, me dirigí a condusef (39 pte y 31 sur). Los documentos que piden son los mismos de profeco (el formulario y dos copias, ID y dos copias, Papeles que comprueben lo que reclamo y 2 copias). A las 3 sali de ahí habiendo demandado a Banamex por la cantidad de MNX $75.00 (con todo y la advertencia del delegado de que es posible que tuviera que ir al DF, viaje de $300 mínimo).
Ese mismo día, de los $75 me gasté $50 ($5 de copias, $20 de pasajes, $25 de un yakimeshi para el camino). Por cierto, el yakimeshi fue el mejor que he probado en lo que va del año. Lo compré en un restaurant pequeño de la Juárez. Muy rico, muy higiénico y muy buen servicio. Lástima que no recuerdo nada de su imagen ni su logotipo. Tienen problemas para posicionar su marca... Lástima.
Y bueno, a muchos les parecerá raro o estúpido demandar a alguien por $75 pesos, y más si me gasto casi todo eso el mismo día y cuando regrese gastaré $20 más de pasajes, y si tengo que ir al DF, mucho más. Pues no se trata del dinero. Por $0.50 hubiera hecho lo mismo. Se trata del abuso, de los cobros indebidos. Es eso (que cambie) lo que estoy peleando. The right to Kick the Bastards...