Excentricidades
Hoy quiero hablar de una de mis costumbres raras que tal vez algunos consideren indeseable. Me refiero a mi costumbre de comer mientras camino. Cuando como con alguien me comporto, pero cuando como solo en mi casa siempre ando caminando y leyendo mientras como.
Cuando como en la calle es lo mismo. Generalmente pido las cosas para llevar mientras camino a mi siguiente destino. He desarrollado una técnica bastante efectiva para comer yakimeshi.
Iba caminando por la calle cuando llegó la hora de comer. Pensé en un yakimeshi. Eso es de lo más pesado de lo que como ahora. Mi alimentación se basa en vegetales, lentejas, pan integral, de vez en cuando queso y en ocasiones especiales mole (sin pollo, ya no lo tolero). Hoy sucumbà ante los deseos de la carne. Me dirigÃa a comprar mi arroz cuando vi un cartel de BigMac a $20 pesos. Recordé cómo sabÃa una BigMac, con papas y una coca. Fue demasiada tentación y no resistà más. Me metà a un McDonalds no salà con mi BigMac, sino con todo el McTrio.
He de decir que una BigMac no es nada ergonÃmica para comer en la calle. En el caso del yakimeshi es fácil pues siempre dan una bolsa de plástico que me amarro a la muñeca de la mano donde sostengo el tazón. Ahà llevo mi refresco. En la otra mano tengo los palitos y la taparosca del refresco. Asà que es muy fácil y no estorba. Por otra parte, la hamburguesa la dan en una gran bolsa de papel que no se puede colgar, el refresco es difÃcil de llevar sin usar las manos y para comerte la hamburguesa con ese empaque hay que usar las dos manos. Ni les cuento del show de ponerle salsa. Definitivamente es algo para comer sentado.
He de decir que estoy completamente convencido de que un McTrio no es precisamente la comida para comer todos los dÃas. Realmente antes era un big fan de McDonalds, ahora lo evito al máximo. Pero esta vez no pude resistir la tentación. Una BigMac es verdaderamente deliciosa. Es cierto que a veces son malas y saben a carton con plástico, pero en otras ocasiones cuando la carne es jugosa y se ve como la de la foto es irresistible. Cuando tenÃa 18 años querÃa poner un McDonalds y estudiar en el MIT. El proceso para entrar al MIT tarda año y medio y lo inicié en febrero de 2000. El primer requisito es tu resultado del SAT. El único lugar donde se podÃa hacer en esas fechas era el Tec de Monterrey (fue mi regalo de cumpleaños, lo hice el 19 de febrero). Mientras tanto, ese año y medio lo pasarÃa siendo franquiciatario de un McDonalds.
En ese entonces los requisitos eran tener un terreno bien ubicado y $400,000 pesos para iniciar la construcción del restaurante. El costo de la franquicia eran USD $2,000,000 a pagar en 20 años (unos $100,000 pesos mensuales, para que se den una idea de cómo se gana teniendo uno de esos). Mis papás me convencieron de estudiar en el Tec mientras pasaba el proceso de admisión del MIT en lugar del poner el McDonalds. Me da coraje que ahora enfrente del terreno que yo habÃa elegido (muy barato en ese entonces) hay ahora una plaza comercial y justo enfrente un McDonalds bastante grande en un terreno más caro, aunque me sigue pareciendo mejor ubicado el otro. Mi mamá no le apostaba $5 pesos a esa zona. Asà que en agosto yo vivÃa ya oficialmente en fortÃn y me habÃan comprado una casa.
Por año y medio vivà en la negación con una actitud de "esta escuela es demasiado fácil" y excelentes calificaciones. Después en un viaje de mi papá a Nueva York (mi papá tiene otra vida allá) le dije que me llevara a Cambrige a conocer el campus. Él se negó argumentando que "ya estaba en una buena escuela". Por eso y más razones llegó el momento que dejé de verlo como figura paterna. Su viaje (y su trabajo) se vió arruinado porque cuando él estaba allá se cayeron las torres gemelas. Asà que no entré al MIT, llegué al colapso y el siguiente semestre perdà la beca en el Tec. Un semestre sin escuela me sirvió para darme cuenta de lo que tenÃa y en enero del 2003 regresé al Tec con muchas ganas y de nuevo excelentes calificaciones. Eso fue lo que pensé, pero para diciembre del 2004 estaba tan desmotivado y decepcionado del Tec que estaba clÃnicamente deprimido y con pensamientos suicidas. Ahora estoy convencido de que debo enfrentar mis demonios, regresar y graduarme del Tec. Aunque para eso necesito tanto dinero como los ingresos de mes y medio de un franquiciatario de McDonalds. Vaya forma de arruinar mi futuro.
Por un momento pienso y reflexiono qué efecto tendrÃa en mà estudiar otra cosa en otra parte (en todos lados revalidan máximo la mitad) mientras ahorro para regresar al tec. Tal vez seguirÃa viviendo en la negación pensando "esto es mientras regreso al tec" y al final descubrir que es otra quimera.
Pero bueno, sigo respetando a McDonalds como una empresa socialmente responsable, excelente lugar para trabajar y para el desarrollo humano, asà como una magnÃfica oportunidad de negocios. También viendo los restaurantes estoy convencido que hay mucha gente con quien, siendo el jefe, me gustarÃa hacer McTrios (es decir, excelentes equipos de trabajo). Sin embargo, si en este momento tuviera el dinero no pondrÃa uno. Me agrada la idea de vender sonrisas, pero mi conciencia no me permitirÃa venderlas acompañadas de productos nocivos para la salud (entiéndase: hamburguesa,papas y refresco).
Bueno, ese es el rant de hoy.

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Comments
yo te he visto caminar comer y leer en fortin, en tu casa jejejej
Posted by: eder chiunt | 29 de Septiembre 2005 a las 10:43 AM
vaya historia, uno nunca conoce la verdad, nunca me comentaste que el tec era un "mientras" para entrar al MIT, tenias un buen proyecto Dan, lastima que luego los padres (podria ser mi caso) nos cambien los planes, y no conformes con eso, nosotros los arruinamos (podria ser mi caso). saludos
Posted by: eder chiunti | 29 de Septiembre 2005 a las 10:52 AM
y/o el mio
Posted by: Luis Medina | 29 de Septiembre 2005 a las 06:40 PM
Todos tenemos historias asÃ.
Posted by: Dan | 29 de Septiembre 2005 a las 11:20 PM